Pekín 2008 - ¡¡¡ORO PARA SAMUEL SÁNCHEZ!!
sáb 09 ago 14:54:00 2008
Samuel Sánchez se colgó la primera medalla de oro de los Juegos de Pekín para el deporte español (la primera que conquista el ciclismo nacional en la prueba olímpica de fondo) tras imponerse en un cerrado esprint cuesta al italiano Davide Rebellin y al suizo Fabian Cancellara.
El asturiano fue el más fuerte del grupo de cinco que alcanzó la meta situada junto a la Gran Muralla China y derribó el tabú del ciclismo español, cansado de triunfar en otras pruebas pero que nunca había subido a un podio olímpico en esta especialidad.
A sus 30 años, Sánchez, puede que el menos laureado de los cinco componentes del equipo español, dio la sorpresa. Alejandro Valverde y Paolo Bettini se neutralizaron mutuamente, mientras que Óscar Freire, tres veces campeón mundial, no pudo terminar la carrera y Carlos Sastre, flamante vencedor del Tour, fue el que más trabajó durante la etapa y pagó el esfuerzo en la parte final de la misma.
Es el éxito más importante de su carrera, "un sueño de todo deportista porque se logra un día pero se disfruta cuatro años", tal y como dijo poco después de cruzar la línea de meta.
Su oro olímpico se suma a la maglia rosa de Alberto Contador en el Giro de Italia, al maillot amarillo de Sastre en el Tour y al verde de la clasificación por puntos de Freire en la ronda gala. Todos estos logros demuestran la verdadera fortaleza del ciclismo español.
Un día para recordar
Sánchez se impuso en una prueba que se resolvió de forma inesperada tras un ataque en la última vuelta del circuito que lanzó Cadel Evans y que provocó que se quedaran tres hombres como cabeza de carrera: el propio asturiano, Davide Rebellin y Andy Schleck. Cuando se pensaba iban a jugarse las medallas entre ellos tres fueron alcanzados por Alexander Kolobnev, Michael Rogers y el suizo Fabian Cancellara.
Eran tres medallas para seis candidatos, que se preparaban para afrontar un último tramo en fuerte subida, con un desnivel del diez por ciento. En ese terreno, quien se encontró
más cómodo fue Sánchez, que aguó la celebración de su 37 cumpleaños a Rebellin.
La nota folclórica del inicio de la etapa la pusieron el boliviano Horacio Gallardo y el chileno Patricio Almonacid, que atacaron a los pocos minutos de la salida, cuando el pelotón recorría todavía las calles de Pekín, incluido el trayecto por la plaza de Tiananmen. Fue una escapada de fogueo, un golpe publicitario en la zona inofensiva de la carrera, en los primeros 70 kilómetros llanos en el que los capos del pelotón disfrutaban del paisaje a la espera del inicio de lo serio.
Eso permitió a la pareja suramericana llegar al pie de la Gran Muralla con diez minutos de adelanto y pocas opciones de éxito. Quedaban siete vueltas a un duro circuito de 24 kilómetros con doce de duro ascenso.
Las primeras tentativas
Por detrás comenzó a formarse el primer grupo con auténticas opciones de conseguir algo, un paquete de 25 hombres entre los que destacaban la presencia de Carlos Sastre Kim Kirchen, Jens Voigt y Roman Kreuziger. También estaba en el grupo el brasileño Murilo Fischer, un experto en las llegadas masivas que podía tener sus opciones de victoria. Fueron abriendo ventaja con el pelotón con la misma rapidez que se reducía la de los dos hombres de cabeza, que acabaron absorbidos.
Sastre era uno de los que más tiraba en la cabeza del grupo cuando la carretera apuntaba al cielo, mientras que Kirchen y los ucranianos Grivko y Pidgornyy lo hacían en el llano. La colaboración era buena y llegaron a gozar de más de cinco minutos de renta cuando habían pasado por segunda vez bajo la pancarta de meta.
El crecimiento de la ventaja hizo reaccionar a Rusia y a Estados Unidos, que comenzaron a tirar del pelotón, lo que hizo que la renta de los fugados fuera en descenso. En dos vueltas al circuito les restaron más de tres minutos.
Mientras, entre los fugados atacaron Ruslan Pidgornyy y el bielorruso Aliaksandr Kuchynski más de un minuto de hueco con el resto de los fugados. Por detrás, a las tareas de persecución se unieron ciclistas italianos que trabajaban para Bettini.
Eso hizo que los segundos del grupo de Sastre desaparecieran con velocidad y fueran absorbidos.
De la sucesión de ataques quedó el grupo que se jugó las medallas, una fuga de la que Sánchez sacó el premio gordo.
Samuel Sánchez se colgó hoy la primera medalla de oro de los Juegos de Pekín para el deporte español, la primera que conquista el ciclismo hispano en la prueba olímpica de fondo, al imponerse en un cerrado sprint cuesta arriba al italiano Davide Rebellin y al suizo Fabian Cancellara.
El ciclista asturiano fue el más fuerte del grupo de cinco que alcanzó la meta situada junto a la Gran Muralla China y derribó el tabú del ciclismo español, cansado de triunfar en otras pruebas pero que nunca había subido a un podio olímpico en esta especialidad.
A sus 30 años, Sánchez, el menos laureado de los cinco componentes del equipo español, dio la sorpresa. Alejandro Valverde y el italiano Paolo Bettini se neutralizaron mutuamente, mientras que Oscar Freire, tres veces campeón mundial, no pudo terminar y Carlos Sastre, flamante vencedor del Tour, fue el que más trabajó durante la etapa.
Es el éxito más importante de su carrera, "un sueño de todo deportista porque se logra un día pero se disfruta cuatro años", según dijo el asturiano.
Su oro olímpico se suma a la "maglia rosa" de Alberto Contador en el Giro de Italia, al amarillo de Sastre en el Tour y al verde de la clasificación por puntos de Freire en la ronda gala, lo que demuestra la fortaleza del ciclismo español.
Sánchez se impuso en una carrera que se resolvió de forma inesperada tras un ataque en la última vuelta del circuito que lanzó el australiano Cadel Evans y que provocó que se quedaran tres hombres en meta, el asturiano, el italiano Rebellin y el luxemburgués Andy Schleck.
Cuando querían que se iban a jugar las medallas entre ellos fueron alcanzados por el ruso Alexander Kolobnev y el australiano Michael Rogers, mientras que el suizo Fabian Cancellara, un hombre rapidísimo, logró contactar con los primeros.
Eran tres medallas para cinco, pero el último tramo era en fuerte subida, con un desnivel del diez por ciento, un terreno donde el que mejor se encontró fue Sánchez, que aguó su 37 cumpleaños a Rebellin.
La nota folclórica del inicio de la etapa la pusieron el boliviano Horacio Gallardo y el chileno Patricio Almonacid, que atacaron a los pocos minutos de la salida, cuando el pelotón recorría todavía las calles de Pekín, incluido el trayecto por la plaza de Tiananmen.
Era un ataque de fogueo, un golpe publicitario en la zona inofensiva de la carrera, en los primeros 70 kilómetros llanos en el que los capos del pelotón disfrutaban del paisaje a la espera del inicio de lo serio.
Eso permitió a la pareja sudamericana llegar al pie de la Gran Muralla con diez minutos de adelanto y pocas opciones de éxito. Quedaban siete vueltas a un duro circuito de 24 kilómetros con doce de duro ascenso.
Mientras por detrás comenzó a formarse el primer grupo con auténticas opciones de conseguir algo, un paquete de 25 hombres entre los que destacaban la presencia el español Carlos Sastre, el luxemburgués Kim Kirchen, el alemán Jens Voigt y el checo Roman Kreuziger. También estaba en el grupo el brasileño Murilo Fischer, un experto en las llegadas masivas que podía tener sus opciones de victoria.
Fueron abriendo ventaja con el pelotón con la misma rapidez que se reducía la de los dos hombres de cabeza, que acabaron absorbidos.
Sastre era uno de los que más tiraba en la cabeza del grupo cuando la carretera apuntaba al cielo, mientras que Kirchen y los ucranianos Grivko y Pidgornyy lo hacían en el llano.
La colaboración era buena y llegaron a gozar de más de cinco minutos de renta cuando habían pasado por segunda vez bajo la pancarta de meta.
El crecimiento de la ventaja hizo reaccionar a Rusia y a Estados Unidos, que comenzaron a tirar del pelotón, lo que hizo que la renta de los fugados fuera en descenso. En dos vueltas al circuito les restaron más de tres minutos.
Mientras, entre los fugados atacaron Ruslan Pidgornyy y el bielorruso Aliaksandr Kuchynski más de un minuto de hueco con el resto de los fugados. Por detrás, a las tareas de persecución se unieron ciclistas italianos que trabajaban para Bettini.
Eso hizo que los segundos del grupo de Sastre desaparecieran con velocidad y fueran absorbidos.
De la sucesión de ataques quedó el grupo que se jugó las medallas, una fuga de la que Sánchez sacó el premio gordo.
Declaraciones del campeón
El ciclista asturiano mostró su deseo de que su éxito abra la puerta nuevas medallas para el deporte español en la capital china.
"En la expedición española tenemos muchos deportes con esperanza de lograr medalla. Hemos empezado bien. Teníamos fe en el ciclismo y hemos logrado la primera medalla", dijo el ciclista asturiano.
"Todavía no soy consciente de esto, hasta que no llegue a la villa olímpica, me duche, esté tranquilo, hable con los amigos de toda la vida, con mi mujer y con la gente que me quiere, no me doy cuenta de lo que ha pasado aquí. Cuando crucé la línea de meta no sabía que hacer, pegar saltos...", confesó.
"Ser campeón olímpico es quizá la carrera más rentable para un ciclista, porque la ganas un día y la disfrutas cuatro años", agregó el asturiano, consciente de que su triunfo "queda en los anales de la historia".
El ciclista aseguró que en el podium lloró pensando en su madre y en su abuela.
Sánchez reconoció que todavía no tiene asumido la importancia del éxito olímpico, pero se mostró encantado con su logro, sonriente y bromista. Nada más entrar a la sala de prensa fotografió a los periodistas y, posteriormente, saludó a un reportero chino con un 'Ni hao' (hola).
El corredor español no olvidará nunca el recorrido de la prueba en ruta, por monumentos de la capital que le auparon al Olimpo del ciclismo.
"El recorrido ha sido espectacular. Pasar por todo Pekín, por la ciudad prohibida, la plaza de Tiananmen,... Las vueltas en la Muralla China. Han sido unos Juegos dignos de historia, de ensueño, nos ha mostrado un país de una belleza increíble. Esta muralla es una maravilla del mundo, el primer día que entrenamos quedamos asustados", aseguró.
El ciclista tuvo palabras de agradecimiento para sus compañeros y para el seleccionador, Francisco Antequera, del que dijo que dirigió el equipo "a la perfección".
"Hemos funcionado como un equipo, con un capitán como Sastre que nos ha trasmitido tranquilidad y con Antequera que es un fenómeno. Nos ha llevado bien, ha sabido unir al grupo y al final el resultado ha sido lo máximo, que es el oro olímpico. No te lo crees hasta que te pones la medalla", indicó.
Sánchez reconoció que ni él ni sus dos compañeros de podium, el italiano Davide Rebellin y el suizo Fabian Cancellara, formaban parte de los principales favoritos, pero destacó que llegaba en un gran momento de forma.
"Acabé séptimo el Tour y en la Clásica de San Sebastián me encontraba como quería, sabía que llegaba bien a Pekín", dijo.
"En el sprint final venía a tope, empecé a bajar piñones sin atascarme, cerré los ojos y me dije hasta el final sin parar", dijo.
Para Sánchez este triunfo debe servir de ejemplo a los jóvenes que, como él, quieren llegar lejos en el ciclismo. "En la vida sin sacrificio no se obtiene nada. Ese es el ejemplo que pongo, sacrificarlo todo por algo en lo que crees y al final sale", afirmó. EFE
Zapatero, el Rey y los Príncipes de Asturias felicitan al ciclista
Los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, felicitaron hoy a Samuel Sánchez por la medalla de oro olímpica lograda en la prueba de ciclismo de fondo en carretera, la primera de la delegación española en los Juegos de Pekín.
Don Felipe y Doña Letizia hablaron con Sánchez por teléfono, en la primera jornada de competición de los Juegos Olímpicos.
Los Príncipes visitaron a primera hora de la mañana las instalaciones de la Villa Olímpica para saludar a la delegación española y compartir con ella parte de su apretada agenda, después de firmar en el "Módulo de la paz", situado a la entrada de la Villa Olímpica.
Posteriormente, Don Felipe asistió a un almuerzo ofrecido por el vicepresidente chino, Xi Jinping, en compañía de otros príncipes herederos presentes en Pekín con motivo de los Juegos.
En el aspecto deportivo, los Príncipes de Asturias asistieron al debut de la selección femenina española de baloncesto (perdió contra China por ) y a las eliminatorias de natación. Doña Letizia también contemplo la actuación de la selección masculina de gimnasia artística
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, charló por teléfono con el ciclista Samuel Sánchez minutos después de que lograra el oro olímpico en los Juegos de Pekín, mientras que el rey Juan Carlos pidió su número para llamarle a lo largo del día.