Vienen sonando unas gaitas con su redoble de lejos
anunciando a cada paso la raza que llevan adentro.
Pueblos de orígenes celtas,
que al norte de España cubrieron.
¡Luchadores, aguerridos, muy esbeltos!
¡Con el cantar en el alma y la alegría en el pecho!
¡Asturias, patria querida!
¡Asturias de mis amores!
Si estuviera en este instante con la espada y con su porte,
el Rey Pelayo de Asturias lanzaría con su voz,
que las batallas ganadas no se comparan con nada,
con los Pelayos que ahí vienen, ¡cantando a su tierra amada!
¡Y es que Asturias tiene fuerza, como los ríos y montañas!
Gaiteros, tambores, panderetas,
tamboriles, panderos, castañuelas,
faldas rojas, pañuelos blancos
cubriendo cabezas que van airosas,
y esos cantares con brío en la Jota de Pajares,
Pericote, Fandangos, Xiringüelo de Naves,
Muñeiras y más bailes que no se acaban
¡En Llanes nació un Pelayo,
que la muerte no tapara!
¡Un asturiano de ley!
Noble álamo que nos dejó,
su obra puesta en sus danzas.
Manolo del Campo tú fuiste:
¡la piedra que fue montaña!
Tus Pelayos no se rinden,
son semillas bien plantadas,
con amor las sembraste tú,
con el genio, corazón y garra,
y aquí los tienes presentes diciendo:
¡Que Asturias tiene el orgullo,
de un bien nacido en su patria!
Silvia Maimó
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